El código de las formas

La instalación El código de las formas se presenta en el Aulario de la Casa de la Arquitectura (de diciembre de 2025 a marzo de 2026) como parte de su compromiso con el análisis de la arquitectura a través de la fotografía actual.

Nace de una larga observación y, sobre todo, de una profunda admiración por la naturaleza, las gentes y la arquitectura vernácula de la isla de La Palma.

Está formada por una serie de fotografías de fragmentos de viviendas populares que buscan interpretar su lenguaje oculto, si es que lo tiene. Para averiguarlo, la fotografía es una herramienta de conocimiento especialmente eficaz, aunque en este caso no se trata tanto de pensar el espacio, sino de que el espacio fotografiado sea el que piense; es decir, el que nos disponga a su interpretación.

A veces, unas viviendas están junto a otras parecidas, pero no son iguales: a menudo son antiguos modelos tradicionales en distintos estados de conservación; en muchas ocasiones, los edificios de nueva construcción han adoptado estos modelos, que, a su manera, replican los patrones estéticos originales. Otras veces, las casas están aisladas y aparentemente desconectadas entre sí, salpicando con sus colores el paisaje vertical de La Palma.

Estas construcciones, rodeadas de un sinfín de elementos que abarrotan el entorno cotidiano —postes, cables, letreros, antenas, coches, ropa tendida…—, son un buen ejemplo del uso práctico de la belleza y dan forma y sentido al desorden de la vida contemporánea. Sus muros están meticulosamente pintados y repintados de colores vivos, con diseños ornamentales geométricos. A lo largo de los años, cada capa de pintura es el sedimento de una historia en las vidas de sus habitantes.

Como un código de formas alegóricas, esta pieza juega a descifrar un imaginario: ¿esta tipología arquitectónica podría representar un sentimiento premeditado de identidad? ¿O es la suma de unidades identitarias la que genera la idea de carácter colectivo? Lo que resulta evidente es que estas viviendas populares son una parte muy importante de la historia de La Palma, un mundo que puede llegar a desaparecer y que, en muchos casos, ya lo ha hecho. En ese sentido, esta instalación se podría interpretar como un teatro de la memoria de la arquitectura vernácula de la isla.